Yoshida reconoce que existen casos concretos donde el disco físico sigue teniendo sentido —coleccionismo, regalos, o situaciones de conexión limitada—, pero defiende que, en la práctica diaria, la experiencia de instalar y actualizar un juego mediante descarga digital, sea cual sea su origen, no dista tanto de tener que "bajar parches" incluso comprando en tienda.
Sus declaraciones han generado un intenso debate entre la comunidad, dividida entre quienes comparten esta visión pragmática centrada en la comodidad, y quienes defienden el valor simbólico, de coleccionismo y de propiedad real que representa tener una copia física de sus juegos favoritos, especialmente de cara a la preservación a largo plazo del medio.

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