La novedad se centra en una optimización del proceso de arranque de aplicaciones, que reduce los tiempos de espera al abrir tanto el launcher de tus tiendas de juegos favoritas como los propios títulos instalados en el equipo. Se trata de un cambio que, aunque técnico y poco vistoso, tiene un impacto directo y notable en la experiencia diaria de cualquier jugador de PC.
Este tipo de mejoras de sistema, aunque no generen el mismo revuelo que un gran lanzamiento, terminan
teniendo un impacto acumulativo importante en la experiencia de uso diario, y confirman que Microsoft
sigue prestando atención a las necesidades específicas de la enorme comunidad de jugadores que utiliza
Windows como su plataforma principal.

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