Según explica, aunque comparten la base de la cooperación obligatoria entre dos jugadores, Orbitals apuesta por una estructura y un ritmo jugable diferenciados, alejándose deliberadamente de la fórmula que hizo célebres a los trabajos de Josef Fares para ofrecer una experiencia con identidad propia dentro del género.
Este tipo de comparaciones son inevitables cuando un nuevo juego cooperativo aterriza en un género tan dominado por un par de referentes claros, pero también sirven para que el estudio pueda posicionar su propuesta ante una comunidad que, cada vez más, busca alternativas frescas dentro de un formato que sigue en pleno auge.

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