Sony ha comenzado a distribuir una nueva actualización de sistema en fase de pruebas para PS5, centrada en optimizar el rendimiento gráfico de la consola. Entre las novedades más relevantes destaca la activación automática de PSSR 2.0 para todos aquellos juegos que, en PS5 Pro, todavía dependían de la versión anterior de esta tecnología de escalado de imagen.
El cambio busca ofrecer una experiencia visual más consistente sin que los estudios tengan que intervenir manualmente en cada título, lo que podría traducirse en mejoras notables de nitidez y estabilidad para una parte importante del catálogo.
Como suele ser habitual con este tipo de actualizaciones, la fase beta se limita por ahora a un grupo reducido de usuarios inscritos en el programa de pruebas de Sony.
Se espera que, de confirmarse su buen funcionamiento, la actualización definitiva llegue a todos los propietarios de PS5 en las próximas semanas.

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