Fue el propio actor encargado de darle voz e interpretación quien, según se ha contado, insistió en aportar capas emocionales adicionales al personaje durante el proceso de desarrollo, alejándolo de esa frialdad inicial y acercándolo al antihéroe irónico y profundamente humano que terminó cautivando a millones de jugadores en todo el mundo.
La anécdota pone en valor un aspecto del desarrollo de videojuegos que a menudo pasa desapercibido: el
papel decisivo que pueden llegar a tener los actores e intérpretes a la hora de moldear, incluso reescribir, la
personalidad final de un personaje icónico.

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