Lejos de tratarse de un simple capricho de diseño, esta particularidad conecta directamente con el trasfondo narrativo del juego, en el que la protagonista, Emma, se enfrenta a un mundo natural corrompido y hostil. El gesto de alzar la vista termina convirtiéndose en una metáfora jugable de esa amenaza constante que pesa sobre el mundo del juego.
Este tipo de decisiones de diseño, que integran mecánica y narrativa de forma tan directa, están generando buenas sensaciones entre los primeros jugadores de Beast of Reincarnation, disponible desde el 4 de agosto en PC, PS5 y Xbox Series.

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