Curiosamente, tanto Sony como Microsoft declinaron participar o pronunciarse abiertamente sobre el proceso y sus costes asociados cuando fueron consultadas para la elaboración del reportaje, dejando que fueran fuentes de la industria y estimaciones externas las que reconstruyeran una imagen aproximada de cómo funciona realmente esta parte del negocio.
Este tipo de silencios corporativos no son inusuales cuando se trata de datos financieros sensibles, pero en un momento en el que el propio futuro del formato físico está en entredicho, la falta de transparencia por parte de las grandes compañías no hace sino alimentar más preguntas que respuestas entre una comunidad cada vez más interesada en entender los números reales detrás de sus compras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario